sábado, 19 de agosto de 2017

SONETO CON ARCE Y KARMA

Siempre irresoluto, perdí apostando.
Cuando gané, lo hice perdiendo el miedo
que sobraba en mi interior, a la vida
y al amor, entre tanta obscenidad.

Viejo negundo, sombra en la frontera,
hoja verde que en el otoño es parda,
ya sin resuello, a tus pies me detuve
y respiré profundo: pesa el karma.

¿Soy porque tengo o tengo porque soy?
¿qué tengo si soy y quien soy si tengo?
latidos por minuto hospedo, siendo,

y teniendo amigos en la despensa
y ningún cadáver en la nevera,
no me arruinará el aire putrefacto.

Los ideólogos del sistema no se reúnen en cenáculos para pergeñar perversas estrategias. No. Ni van de puerta en puerta abduciéndonos. No hace falta. Están dentro de ti, de mí, en todos cuando, el éxito que alcanzamos, lo medimos no por lo que somos sino por lo que tenemos.

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