viernes, 29 de noviembre de 2013

LA FINCA: DEDICADO A MI MADRE




Lo que tanto te mortificaba
brotó de la nada en la desnuda explanada.
La finca se levantó, inhiesta y brusca,
frente a la ventana por donde el sol
entraba y en invierno picaba como la sal
en las heridas que la ignorancia
retiene  para regurgitarlas en suspiros,
lamentos, quejidos.
Ahora, el astro se esconde tímido tras su arrogancia
y luego asoma dominante como Armakis
coronando un obelisco.
Durante el tránsito, no sé si rezar o escribir un poema.
El frío acoquina ¿Verdad, colega?…
le digo a mi gato en tanto que se acurruca en mi regazo
y plácido observa el teclado del ordenador.

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