viernes, 12 de octubre de 2012

Todo llega, todo pasa

Cuando el trigo está maduro
es el momento sereno
de la siega.
Como el segador, procuro,
esperar porque sin freno
todo llega.
La envidia, el dolor, el miedo
como ascua se consumen
en la brasa
del mundo en el cual me hospedo
y espero que al fin se esfumen:
todo pasa.

Si la vida es el camino
y la mitad me la paso en
la bodega,
solo espero al asesino
sentado en postura de zen:
todo llega.
¿Qué otro remedio me queda
sino esperar a la parca,
con la guasa,
de que llevarme no pueda
o que me tire a una charca?
Todo pasa.

Todo llega, todo pasa.
El deleite, la tristeza,
el amor
que cuando germina abrasa
y se pierde la cabeza.
¡Qué dolor!
cuando es el goce el que escuece
cuando se transforma en pena,
en omega
cuando ya desaparece
cuando se cumple condena:
todo llega.
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