martes, 7 de septiembre de 2010

Mis sillas

Pertinentes sillas
que en mi puesto del Rastro
dais sosiego a cuantos culos se hospedan
en vuestro ferruginoso esqueleto.                        
Anchos, estrechos,
cansados, densos;
ínclitos, anónimos,
¡que por prosapia no sea!
la del culo me refiero,
que cuando el cuerpo lo pide,
poco importa el linaje,
sino dejar caer el trasero
aunque nadie te convide.
Merecen un homenaje
las pintiparadas sillas
que con tanto sobeteo
saben latín, latón y arameo.
Ya no son tan amarillas.
De luto están sus recovecos
por la roña y la flojera;
pero… ¿Qué es, si no, solera,
la  costra que recubre
muebles, lienzos y quincalla
y cuanto mayor... la mugre,
más antigua es la antigualla?
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