sábado, 4 de febrero de 2012

Oda al Anticiclón de las Azores

Hace  frío;
pero podría hacer aún más.
El frío, inherente a la climatología,
el que cae por su propio peso,
(en invierno hace frío y en verano hace calor)
no es tanto
como cuando el frío
se siente y se sufre
como una condena
sin que haya forma de escapar
saltando los muros de la  estrechez
(siento rubor de llamarlo pobreza)
y la ignorancia.
Porque están hechos a prueba de fugas.
No hay forma de redimir
ni ser indultado
por pasarte al otro bando,
el de los que tienen fe,
si eres un descreído,
y por no creer,
no crees ni en ti mismo. 
Hace frío;
pero aquí no es para tanto,
ni mucho menos.
Pero nos quejamos, si.
Por  ejemplo,
yo en particular,
me quejo
de que con estos fríos,
cuando voy a mear
no me la encuentro.
Lo  hago más que nada
por quejarme de algo.
Para que no digan
que ni siento ni padezco.
Por lo demás,
espero pacientemente
a que llegue
el anticiclón de las Azores.
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