¿De dónde vienes, sonrisa,
que solo la paz
percibe
cuando camino
sin prisa
ni meta que
me motive?
Siento, en
mi interior, la brisa
y el deseo
que la persigue,
su cebo es
el placer, la “Visa”,
fama, poder…
suma y sigue.
Respiro, me
mantengo atento
y observo
por donde piso
que no haya
mierda delante.
Si despierta
el sufrimiento,
es por creer
a Narciso:
a quien le
gusta enfadarse
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