Si volviera a nacer…
… igualmente
moriría.
Como no va a
suceder,
observo el
fenecer
de los instantes
del día.
Si volviera a nacer…
… igualmente
moriría.
Como no va a
suceder,
observo el
fenecer
de los instantes
del día.
¿De dónde vienes, sonrisa,
que solo la paz
percibe
cuando camino
sin prisa
ni meta que
me motive?
Siento, en
mi interior, la brisa
y el deseo
que la persigue,
su cebo es
el placer, la “Visa”,
fama, poder…
suma y sigue.
Respiro, me
mantengo atento
y observo
por donde piso
que no haya
mierda delante.
Si despierta
el sufrimiento,
es por creer
a Narciso:
a quien le
gusta enfadarse
No quiere cura el leproso
pues le
gusta mendigar
Y es milagro
de Abascal
este oficio
vergonzoso
Cuanto más
lerdo y vicioso
sea quien le
ha de votar
más la manga
ha de estirar
al
señoritingo ocioso
¡No huyáis,
cobardes, no huyáis!
Del diábolo
comunista
por tener
cuernos y rabo
que, aunque
no os lo creáis,
tiene un
toque de humanista
por ser
libre y no esclavo.
¡Ah! Me
olvidaba de la Ayuso
¡Vaya cabeza
la mía!
Es que, es
cosa de la psiquiatría,
Lo de ver
tanto soviet ruso
Nunca falta
en su discurso
la paranoia
del día
es tanto lo
que desvaría
que, La Isa come
fruta,
“volando
sobre el nido del cuco”
¡No huyáis,
cobardes, no huyáis!
Del diablo
comunista
por tener
cuernos y rabo
que, si la
libertad ganáis,
hasta el
último capitalista…
…os querrá
comer el nabo
No quiere cura el leproso
pues le
gusta mendigar
Y es milagro
de Abascal
este oficio
vergonzoso
Cuanto más
lerdo y vicioso
sea quien le
ha de votar
más la manga
ha de estirar
al
señoritingo ocioso
¡No huyáis,
cobardes, no huyáis!
Del diábolo
comunista
por tener
cuernos y rabo
que, aunque
no os lo creáis,
tiene un
toque de humanista
por ser
libre y no esclavo.
¡Ah! Me
olvidaba de la Ayuso
¡Vaya cabeza
la mía!
Es que, es
cosa de la psiquiatría,
Lo de ver
tanto soviet ruso
Se quedó
patidifuso
el doctor
que le atendía:
¡Fruta,
fruta! Repetía
comiendo de
la sin hueso incluso
¡No huyáis,
cobardes, no huyáis!
Del diablo
comunista
por tener
cuernos y rabo
que, aunque
no os lo creáis,
tiene un
toque de humanista
por ser
libre y no esclavo.
Homero tuvo una agencia de viajes.
La primera de
ida y vuelta.
Y, Ulises,
por lo que en verso cuenta,
lo contó…
pero de puro milagro.
¿La moraleja
del viaje?
Nadie dijo
que fuera fácil
ni en qué
consiste la cordura,
si en la
bondad unánime
o en la
perpetua impostura.